Es estudio trabaja sobre una nave de unos 10x10m con dos cerchas y un tejado a dos aguas, una fachada con dos ventanas y una puerta. Para que ‘casi nada’ funcione para ‘casi todo’ parece que nada podía estar muy atado. El espacio se debía de entender como lo que era: un cuadrado que teníamos que utilizar, una cocina que la clienta había comprado por wallapop de liquidación (de Amarillo Cromo), y que las bajantes estaban donde estaban y eran inamovibles. Se decidió hacer un ‘burladero’; un frente donde poner la cocina, que se convertiría en protagonista útil del espacio y tras el que se escondería el baño y el desorden de los armarios e instalaciones. El burladero, que pasa bajo las correas de las cerchas, permite que se entienda la nave tal y como es, y evita que haya puertas que abran directamente sobre el espacio (especialmente el baño).